Hace tiempo que soy plenamente consciente que debo encontrar el equilibrio en mi vida. Sé que hay que disfrutar de los buenos momentos al máximo porque los malos llegarán tarde o temprano. Porque la vida se construye de todos ellos: días felices y temporadas duras.
Ahora estoy disfrutando de una buena etapa personal, de crecimiento interior, de cuidado del alma y del cuerpo, de risas y amigos, de tiempo libre y lecturas, de películas y buenas sensaciones. Pero también volvemos a vivir unos momentos difíciles y de duelo porque mi iaia se nos va...
Ella me crió y cuidó de pequeña cuando mi padre estaba ingresado y mi madre pasaba días y noches en el hospital. Ella me mimaba y me ponía un poquito de café en la leche a escondidas de mi padre. Ella jugaba conmigo en la calle sumando matrículas de coche hasta que daban 22. Ella me llevaba a la Catedral a dar lechuga a las ocas y me decía que la Santa de arriba del todo era Sta. Helena. Ella me llevaba a misa y recuerdo alguna en latín. Ella me enseñó a hacer arroz con leche, habas a la catalana, cocido de garbanzos... Y tantas tantas cosas!
Y ahora se nos va. Se va lentamente.
Ahora, desde el sofá del hospital la escucho decir que se quiere ir con mi abuelo y habla con él en sueños. Y se va despidiendo de todos nosotros...
Ayer le dije que la quería mucho, para que no vuelva a sucederme como con mi padre o con mi iaio. Y me escuchó y me dijo "carinyu meu".
Y ahora solo quiero que no sufra demasiado, por favor, que sea rápido y pueda coger a mi abuelo de la mano.
domingo 11 de septiembre de 2011
Take it easy...
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