Siempre he dicho que me encanta el pueblo de mi abuelo. Llegar aquí y oler el campo, ver el color del cielo y de las nubes, subir al monte y ver la panorámica de todo El Estrecho con sus casitas diminutas, pasear por las calles bajo el sol abrasador, ver a la gente sentada en la puerta de su casa charlando, ir al bar y hablar con los abuelos que se están tomando su barrecha... Y salir a cenar con mis primos, ir a la peña de Inma a beber y comer pipas, bailar en el antiguo Fuerte, saludar a un montón de gente, reir, ir a conciertos, tomar horchatas, contar chistes...
Lo que son unas vacaciones en el pueblo, vamos.
Y aunque con todo esto que cuento parece que llevemos un ritmo estresado, la verdad es que me siento muy en paz con todo. Y sería capaz de vivir aquí...
Me enamora el aroma (cuando no es de cerdos!), los colores y la tranquilidad.

1 nuevas impresiones:
Genial, luego me invitas a ir xD
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