Hay días que te sientes así, como el tiempo.
Tienes frío, las nubes vuelven y te inundan y vuelve a costarte respirar.
Vuelve esa soledad que no buscas, que te hace diminuta e insignificante.
Sabes que debes hacer algo, pero no puedes y cualquier estupidez te distrae de lo importante.
Días en los que te envolverías con una manta durante horas mientras el tiempo pasa y pasa, porque te da igual todo lo demás.
Y aunque en el fondo sabes que lo peor es la inactividad, necesitas que todo se pare por ti. Y esperas que ocurra algo inesperado que no ocurre. E imaginas cómo puede ser el mañana, no el literal, sino el lejano.
Y mientras, sigues haciendo planes estúpidos o geniales, que ahora no puedes llevar a cabo. Y los estúpidos te hacen sonreir. Y los geniales te torturan porque quieres que algun día sean pero no sabes si serán.
Y así van pasando las horas y los días. Entre el suelo y lo inalcanzable.
Y creo que estoy difuminada, porque me escapo de mí misma, sin saber quién soy.
1 nuevas impresiones:
quienes somos,de donde venimos,a donde vamos?
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