jueves 1 de marzo de 2012

Va pasando el tiempo y...

Hace meses que no escribo en este blog. Muchos. Concretamente 5. Y desde entonces he vivido millones de cosas. He conocido a gente nueva, he fortalecido lazos con otra, he intentado seguir manteniendo el contacto con los de siempre; he pensado, dudado y decidido; he escrito, he llorado y reido; he recordado y valorado, he asimilado y comprendido...
He vivido días magníficos y otros, en cambio, desastrosos. Y con todo eso, sigo dando pasos hacia mí.
Estas últimas semanas están siendo especialmente reflexivas en muchos aspectos. Y uno de ellos es que he decidido negociar la renovación y precio de mi alquiler. Y me ha quitado el sueño en muchas ocasiones porque no sé cómo negociar, ni si la propietaria va preferir mantenerme a mí a ganarse unos euros.
Y hoy, después de darle vueltas, de agobiarme ante la idea de un posible traslado, he decidido que ya basta. Que lo que tenga que ser, será. Que no puedo planearlo todo. Que a una malas cambiaré de aires. Que tengo a familia y amigos pendientes por ayudarme. Que puedo sentirme afortunada porque soy afortunada. Y que debo dejar que las cosas ocurran.
Y mientras espero, empiezo a disfrutar de esta incipiente primavera. De los días más largos. Del sol y la calidez del mediodía. De los momentos de soledad que tan bien me hacen. Del recogimiento interior cuando yo quiero.
Porque cada vez me siento mejor, más relajada, más sonriente y más ilusionada. Con todo.

lunes 3 de octubre de 2011

Encontrándome

A veces cometemos errores. Caemos en la trampa de la debilidad, nos dejamos llevar por la rabia de la ofensa, por los bajos instintos, por el presente o el carpe diem... Y seguimos un camino que no sabemos muy bien dónde nos llevará, pero intuimos que no es el acertado. Las circunstancias hacen que las cosas sucedan, pero nosotros somos responsables de poner el freno, de decir "basta" o "hasta aquí" a tiempo. Y solo lo hacemos cuando nos damos cuenta de ello o cuando aparece un detonante inesperado.
Y tal vez ha llegado ese momento. No porque me arrepienta de nada, porque he aprendido de todo. Pero siempre hay algo que te hace pensar, recapacitar, valorar y decidir.
Cuando alguien se evade de algo, nunca le sobran razones para ello. Pero tal vez haya que buscar motivos para afrontar, y no excusas para huir.

sábado 17 de septiembre de 2011

Uno dos tres... Hasta cien y respirar

Después de una semana de locura y cansancio (inicio de clases, muerte de la iaia, tanatorio, cementerio y más clases), estoy agotada física y mentalmente. Hoy he dormido 10 horas del tirón casi sin deshacer la cama, me he levantado, me he puesto música y he desayunado. Con muuuucha calma he puesto una lavadora, he fregado mil vasos, he pasado la mopa y quitado el polvo, he guardado trastos y me he sentado en el sofá para liarme un cigarrillo. Y he estado pensando en mí. Porque quiero dedicar toda mi fuerza en mí, en mis nuevos proyectos personales, vitales y de ocio. Porque quiero disfrutar de mí con los míos. Porque no voy a permitir que nada ni nadie me desvíe de mi propósito, un propósito concreto, precioso y bien sencillo: SER FELIZ.
Porque ahora ya no voy a dejar que nadie me amargue la existencia. Nadie tiene ese derecho. Y tengo la obligación moral conmigo misma de que así sea.

domingo 11 de septiembre de 2011

Take it easy...

Hace tiempo que soy plenamente consciente que debo encontrar el equilibrio en mi vida. Sé que hay que disfrutar de los buenos momentos al máximo porque los malos llegarán tarde o temprano. Porque la vida se construye de todos ellos: días felices y temporadas duras.
Ahora estoy disfrutando de una buena etapa personal, de crecimiento interior, de cuidado del alma y del cuerpo, de risas y amigos, de tiempo libre y lecturas, de películas y buenas sensaciones. Pero también volvemos a vivir unos momentos difíciles y de duelo porque mi iaia se nos va...
Ella me crió y cuidó de pequeña cuando mi padre estaba ingresado y mi madre pasaba días y noches en el hospital. Ella me mimaba y me ponía un poquito de café en la leche a escondidas de mi padre. Ella jugaba conmigo en la calle sumando matrículas de coche hasta que daban 22. Ella me llevaba a la Catedral a dar lechuga a las ocas y me decía que la Santa de arriba del todo era Sta. Helena. Ella me llevaba a misa y recuerdo alguna en latín. Ella me enseñó a hacer arroz con leche, habas a la catalana, cocido de garbanzos... Y tantas tantas cosas!
Y ahora se nos va. Se va lentamente.
Ahora, desde el sofá del hospital la escucho decir que se quiere ir con mi abuelo y habla con él en sueños. Y se va despidiendo de todos nosotros...
Ayer le dije que la quería mucho, para que no vuelva a sucederme como con mi padre o con mi iaio. Y me escuchó y me dijo "carinyu meu".
Y ahora solo quiero que no sufra demasiado, por favor, que sea rápido y pueda coger a mi abuelo de la mano.

sábado 27 de agosto de 2011

Pensamientos...

El agua del mar que te agita y te refresca. Tumbarte y ver las nubes pasar lentamente sobre ti. Descubrir un libro y dejarte llevar por sus historias. Mirar el cielo con sus estrellas y sentir la inmensidad del universo tan lejano y cercano. Pasear y fotografiar una flor. Oler fuerte la tierra. Sentarte en un banco y observar a la gente. Ver a un niño juguetear con las palomas. Ir de compras y adquirir una tontería que te hace sonreir. Coger una libreta y escribir y pensar y escribir. Mirar un álbum antiguo y emocionarte. Disfrutar con una película que te hace llorar. Abrir un cuaderno y dibujar cualquier cosa.
Y vivir. Y disfrutar viviendo. E ilusionarte con lo que puede venir y va a venir.

Llegando al final... Y al principio...

Siempre he dicho que me encanta el pueblo de mi abuelo. Llegar aquí y oler el campo, ver el color del cielo y de las nubes, subir al monte y ver la panorámica de todo El Estrecho con sus casitas diminutas, pasear por las calles bajo el sol abrasador, ver a la gente sentada en la puerta de su casa charlando, ir al bar y hablar con los abuelos que se están tomando su barrecha... Y salir a cenar con mis primos, ir a la peña de Inma a beber y comer pipas, bailar en el antiguo Fuerte, saludar a un montón de gente, reir, ir a conciertos, tomar horchatas, contar chistes...
Lo que son unas vacaciones en el pueblo, vamos.
Y aunque con todo esto que cuento parece que llevemos un ritmo estresado, la verdad es que me siento muy en paz con todo. Y sería capaz de vivir aquí...
Me enamora el aroma (cuando no es de cerdos!), los colores y la tranquilidad.


jueves 21 de julio de 2011

Alucinando conmigo y mis casualidades

Muy fuerte. ORDEN: 1- Leo en el horóscopo (tontería,lo sé, pero me entretiene) que si me siento baja y cansada, tengo que visitar al médico y tomar magnesio. 2- Me entran ganas bestias de comer pistachos que he comprado hoy. 3- Busco en Google "magnesio". Dice que "en frutos secos tales conmo el girasol, nueces, pistachos..."(también he comprado pipas!). 3- Y dice que es recomendable para tratamientis antiestrés y antidepresión. Y es relajante muscular.
Y todavía estoy alucinando engullendo pistachos y chocolate...

viernes 15 de julio de 2011

Arte y belleza

Desde que tengo uso de razón me ha gustado dibujar. Bien, no solo dibujar... Todo lo relacionado con las bellas artes me ha atraído siempre: dibujo, pintura, escultura, cine, música, literatura, fotografía... Y después de escoger estudiar filología (que me gustó), me quedé con aquella duda vital, vocacional sobre si realmente algún día haría lo que creía que "estaba destinada" a hacer. Tal vez contado así dé risa; tal vez no todo el mundo lo entienda, pero si llegáis a sentir lo que siento en estos momentos, seré feliz por transmitir lo que quiero explicar.
Solo decir que me he matriculado a un curso intensivo de dibujo y pintura que me encanta. Solo decir que el primer día, cuando empecé a dibujar me emocioné, que se me puso un nudo en la garganta de alegría y felicidad por estar haciendo exactamente y precisamente lo que quería hacer y que, además, diafrutaba haciendo. Descubrí que estaba haciendo lo que realmente quería. Que estoy hecha por y para eso. Que delante de una hoja con carboncillo en mano no hay nada más. Que crear me inspira. Que trazar lineas que después se convierten en algo, es realmente maravilloso y mágico. Que quiero seguir haciéndolo. Porque me llena, porque me cautiva, porque me evade. Pero sobre todo porque me permite expresar algo bello. Arte, al fin y al cabo. Y haciéndolo soy feliz. Muy feliz.





sábado 18 de junio de 2011

Cosas

Pues la vida sigue y empiezo a vivirla. Salgo, hago lo que me viene en gana cuando me viene en gana, no dependo de horarios ni de personas, mas que de mí. Y aunque no para todo el mundo sea un logro tremendo, para mí es casi increible. He salido del cascarón en el que me escondí durante meses porque no podía entender el mundo y descubrí que no asumía no entenderme a mí. Y ahora estoy a gusto con lo que tengo y con lo que hago. Y me siento bien, ligera de equipaje, con ilusión y pequeños planes. Y conocer a gente nueva es una auténtica gozada. Porque vuelvo a sonreir, a hacer disparates improvisados y a no preocuparme de nada más que de yo misma. Que siempre hay tiempo para dormir. ¡Aunque no va a ser hoy!

miércoles 18 de mayo de 2011

Uf, desilusionada e ilusionada a la vez...

Hay días que mandaría a paseo el cole. Días como hoy en que desde arriba se nos ataca, se nos habla mal, se nos grita, se nos reprocha y en ningún momento se nos comprende, se nos escucha, se nos acompaña.

Han sido dos rebotes seguidos personales que me estan ayudando a perfilar una decisión importante que hace tiempo que me ronda por la cabeza. La cuestión es que es difícil de llevar a cabo.

Llevo tiempo dándole vueltas a la cabeza a la posibilidad de empezar Bellas Artes. Para ello, tendría que disponer de media jornada libre para asistir a la universidad. Pero claro, necesito pagar un alquiler al mes de un piso que debo mantener hasta febrero, así que necesito trabajar con un sueldo digno. El cole me da ese sueldo digno ahora. Si pidiera una reducción no me la darían, y aunque me la dieran tendría que trabajar sólo por las tardes y cobraría poco. Y se me está agotando la paciencia de tal modo que lo que intuía posible para el curso 2012-2113, empieza a urgirme ahora, para este septiembre. Así que ahora mismo, que estoy pensando al ritmo que escribo, no sé qué hacer. Me ata el alquiler, sólo eso, porque de no ser así, podría buscar algo más económico, trabajar en algún lugar de tardes y estudiar por las mañanas. Y sí, dejar el cole empieza a ser necesario. Porque los enfados puntuales empiezan a ser habituales.

Debo seguir pensando en ello, pero sé que encontraré alguna solución.

¡Dios!!!!

domingo 8 de mayo de 2011

Mi coco (los Piratas)

En plena sesión "revival" me he encontrado con esta canción. Hace años me decía muchas cosas y hoy vuelve a contarme una historia, aunque la interpreto de otra manera. Tal vez porque no soy la misma que hace años; tal vez porque han pasado muuuchas cosas desde entonces...



"Como una ventana que al cerrar no ilumina el punto que ha dejado entre tinieblas una sombra entre las piedras. Así se ha quedado sin razón, nadie le ha explicado que no existe explicación y tiene tantas dudas... Y cómo le podría yo explicar que la pena dura tanto como quieras tú seguir llorando. Y aunque tú revises tu interior siempre queda algo que te dice que esto es para largo. Aunque no lo tengas claro y quieras escapar... Mi coco me dice que hoy mi vida entera pasará ante mis ojos y pediré perdón. Con la razón estudiaría, un libro abierto es hoy mi corazón, mi alma entera te daría si yo tuviera garantías de que soy yo a quien tú esperas...


Como una mentira se perdió, no esperó a que se callaran los rumores que decían que no iba a volver. No se olvidó ni tampoco repitió sus errores, se perdieron como el amor. Y aunque nunca tuvo claro si había sido bueno o malo, cómo iba a recuperar el tiempo que se va, nunca volverá ni aunque tú te empeñes. Aunque no lo tengas claro y quieras escapar... Mi coco me dice que hoy mi vida entera pasará ante mis ojos y pediré perdón. Con la razón estudiaría, un libro abierto es hoy mi corazón, mi alma entera te daría si yo tuviera garantías de que soy yo a quien tú esperas, de que soy yo a quien tú esperas...".


Por aquel entonces no tenía garantías de nada y lo sabía. Pero hoy sé, mejor que nunca, que no hay garantías. Que las cosas pueden salir bien o mal, porque la vida es así. Y que la única garantía está en que tengo capacidad para levantarme.

jueves 5 de mayo de 2011

Ya han pasado seis años. Ese día mi mundo cambió con su ausencia y un dolor muy muy inmenso me encogió el corazón y lo partió de tan pequeño que era y de tan rápido que tenía que latir para asimilar esa pena.

Con él se fue mi niñez, mi inocencia, mi sentir que el mundo era un lugar casi seguro, mi creer en los milagros que otras veces habían ocurrido.

Con él se fue una parte de mí que ya no volverá. La Helena que sufría por su padre, la Helena que sufría con su padre. Pero también la Helena que se enfadaba con él, que reía con él, que hablaba, que le sermoneaba, que le escuchaba, que compartía recuerdos.

Y una rabia profunda me engulló por completo. Rabia porque ya no compartiría mis risas con él, ni mis llantos. Rabia por su ausencia para siempre. Rabia por la injusticia tan grande. Rabia por la sensación de impotencia. Rabia por el sentimiento de abandono. Rabia por perder el amor que me tenía.

Y ya han pasado seis años...

Y hoy lo siento todo distinto.

Ya no siento rencor porque me dejara sola. Porque él no me abandonó. Ya no siento rabia. Porque él luchó hasta el final. Y el recuerdo de hoy me lleva a saber que sigue vivo porque nosotros le recordamos, porque la memoria lleva consigo esa magia: la de vencer el olvido.

Y aunque no pueda demostrarme su amor con carantoñas, o con sermones, o con chincharme, su amor quedó en mí y en parte de lo que soy hoy en día.

Y sé que el mejor homenaje que puedo rendirle es vivir y ser feliz.

viernes 29 de abril de 2011

Estupideces varias

Ayer tuve una tarde-noche de pesadilla. Viví unas horas surrealistas que hoy me provocan la risa, pero que me pusieron de los nervios.
Salí a correr, con el corta-vientos porque parecía que podía llover. Mp4 en un bolsillo, móvil en el otro, dni y llaves. Cuando ya llevaba unos 20 minutos (y estaba bastante lejos de casa), empezó a llover un poco. Me gustó e incluso disfruté dejándome mojar por el agua fresquita, y me reí. Pero en unos momentos la lluvia pasó a ser "el diluvio", y de estar un poquito salpicada pasé a estar completamente empapada, sin a penas ver lo que tenía delante por la cortina de agua y porque casi no podía abrir los ojos. Pero tenía que deshacer el camino recorrido. Corrí y corrí, y sufría por los aparatos electrónicos: la buena noticia era que la radio seguía funcionando. Vi como la gente que se resguardaba bajo los balcones me miraba, pero no podía arriesgarme a esperar bajo un balcón a que amainara porque hubiera pillado una pulmonía: tenía que seguir corriendo hasta casa y meterme directamente en la ducha.

Llegué, no sé cómo aún, porque las bambas me pesaban, la ropa iba enganchada a mí con litros de agua acumulada. Saqué móvil, mp4 y los envolví en una toalla.

Después de la ducha, el móvil aún funcionaba o eso creía, porque es táctil y se bloqueó. Y lo uso como despertador... ¿Sonaría a las 6.30? ¿Qué podía hacer? Además la luz de la pantalla no se apagaba y temía que se acabara la batería. Así que antes de acostarme lo enchufé en la mesilla de noche. Conseguí dormirme pero me levanté para ir al baño. Entonces vi que una luz del recibidor, estando apagada, hacía intermitencias y estaba consumiendo desde véte tú a saber cuándo. Me subí a una silla para quitarla, pero no llegaba al techo. Puse las 4 sillas una encima de otra para intentarlo. Nada, no llegaba. Cogí una cuchara de madera para darle golpes, pero tampoco, y estuve a punto de pegarme una leche. Entonces, deseperada y llorando, llamé a mi hermano. Pero no podía venir. Así que me enfadé, lloré y pensé: "a la mierda". Y bajo un momento de inspiración resolví apagar los plomos para que el consumo de luz no arruinara mi bolsillo. Y volví a la cama. Volví a despertarme inquieta y vi que el móvil (sin corriente porque apagué los plomos!!) se estaba quedando sin batería. Eran la 1. 30h y no aguantaría hasta las 6.30h. Pero es que encima, de repente me acordé de ¡¡la nevera!!! Así que me comí la rabia, encendí los plomos, maldije a todo lo que me rodeaba y volví a la cama con una sensación de impotencia indescriptible.

Esta mañana ha sonado el despertador, me he levantado y la luz del recibidor seguía parpadeando. Pero con la lucidez del momento me he dado cuenta de que podía cerrar sólo unos plomos para que la nevera siguiera funcionando. (Eso sí, el mp4 parece que ha pasado a mejor vida y le tenía mucho cariño... Ahora está dentro de un paquete de arroz, a ver si pierde la humedad y resucita. Aunque viendo la suerte que me persigue, soy capaz de meterlo a la cazuela qualquier día de estos...).

miércoles 27 de abril de 2011

(sonrisas)

Hoy me ha ocurrido algo que me ha llamado mucho la atención.

Llevo meses con dificultades para concentrarme en todo, para leer un simple libro, preparme una clase sencilla, mantener una conversación seguida y coherente; con dificultades para pensar y ordenar las ideas, para seguir el hilo de las bromas de los compañeros...
Me costaba horrores razonar con sentido, me sentía incapaz de centrarme en lo que quería expresar. Era como si las ideas quisieran venir pero no encontraba el modo de retenerlas, de exteriorizarlas; como si yo me hubiera ralentizado, pero lo peor es que me daba cuenta pero era incapaz de mejorarlo porque mi cerebro iba lento, toda yo me sentía lenta de reflejos y de capacidades.

Y me molestaba muchísimo no poder comunicarme con fluidez, porque soy una persona hábil de palabra, rápida en los comentarios graciosos o en relacionar ideas. Me sentía impotente no solo en el pensamiento sino en el habla, una capacidad que jamás me había fallado.

Pero hoy, en más de una ocasión, sin apenas advertirlo, me he descubierto haciendo bromas inteligentes, respondiendo a alumnos o profesores con frases rápidas y jocosas; y de repente, he escuchado una vocecilla interior que me decía "eh, ¡ahí has estao'!" y me he dado cuenta del tiempo que hacía que eso no me ocurría. Y en ese momento he sido consciente del pequeño milagro.

Por supuesto que todavía no estoy bien, que tengo mucho trabajo interior por hacer, muchos fantasmas por enterrar, muchas cuentas pendientes que solucionar. Pero reparar en que vuelvo a pasármelo bien hablando y riendo ha sido, como poco, glorioso.

lunes 25 de abril de 2011

Sonrisas y lágrimas

Hoy teníamos comida familiar porque el miércoles fue el cumpleaños de mi primo. Ese mismo primo, Dani, que se casa el 28 de mayo y que, coñas a parte, nos joderá la Final de la Champions y que no pondrá pantalla en el restaurante. Digo coñas a parte porque entre amigos y familiares parece que se ponen de acuerdo para que me pierda los grandes partidos de la temporada (sin ir más lejos, el año pasado Raul se encargó de casarse el día del Madrid-Barça).
Pero en fin...

La cuestión es que hoy nos ha pedido a mi hermano y a mí que seamos sus testigos y yo, sin poder ni quererlo evitar, he roto a llorar de emoción. Emoción porque es muy bonito que nos lo pida, porque somos sus únicos primos hermanos, porque me enternece ese gesto de cariño, porque estoy muy blanda, porque será un día muy especial pero también muy triste para mí.
Pero ahí estaré, bien guapa y sonriente, para hacer una rúbrica perfecta.

domingo 24 de abril de 2011

Le echo mucho de menos.


Echo de menos sus abrazos, sus bromas, aquella complicidad bajo risas. Echo de menos los paseos por cualquier lugar: por la playa, por la Catedral, por el Born, por el paseo marítimo, por el puerto. Echo de menos sus manos, sus caricias, sus "te quiero", sus palabras de tranquilidad y de paz. Echo de menos su comprensión, su quererme tanto, su saberme escuchar, sus consejos. Echo de menos las tardes de cine en casa, el coger el coche y perdernos por Barcelona. Echo de menos sus despertares con el desayuno en la cama, las cosquillas que me hacía hasta que no podía más. Echo de menos nuestras charlas dentro del coche, confesándonos secretos y sabiendo que éramos el uno para el otro.
Echo de menos sus besos, sus miradas.
Y me ahogo en mis propias lágrimas de rabia, porque pasaría todo por alto sólo por un abrazo más.
¿Por qué es tan difícil?